Editorial

Coaching: un nuevo modelo de gestión
Por Vanesa Soledad Missón

Hoy en día, las empresas viven en un contexto cada vez más exigente. Ya no basta con producir y vender, es necesario adaptarse y superarse constantemente para subsistir. Por ello, las compañías deben dejar atrás su estructura tradicional de “mando-control” ejercida por un gerente capataz, para sustituirlo por una modalidad de “transformación y aprendizaje” aplicada por un gerente coach. El objetivo principal de este nuevo modelo es, a partir del cambio de rol del gerente, obtener mejores desempeños.

La función del coach es facilitar el aprendizaje, ayudar a sus colaboradores a convertirse en observadores diferentes de sí mismos y de su entorno, y a detectar los obstáculos y limitaciones que interfieren en la concreción de los resultados previstos. De este modo, ayuda a las personas a encontrar las herramientas necesarias para aprender por sí mismas. Es decir, la propuesta del coaching consiste en que directivos y gerentes actúen como agentes de aprendizaje, guiando a personas y equipos a alcanzar los mejores resultados.

Muchas veces, el jefe tiene a su cargo trabajadores que superan sus conocimientos en determinadas especialidades. Si sólo pretende que hagan lo que él les instruye, obtendrá de ellos una parte muy reducida de lo que son capaces de hacer. En cambio, si les brinda libertad de acción alcanzará óptimos resultados. La función que debería asumir el gerente coach es guiarlos para que sus tareas sean coherentes con la visión, misión y valores de la empresa.

Con este nuevo modelo, los líderes deben desarrollar al máximo sus competencias conversacionales, es decir, deben tener en cuenta la importancia de “hablar bien”. Con esto no me refiero a la oratoria, sino al complejo poder de las conversaciones cotidianas. Las palabras, de acuerdo a cómo son manejadas, pueden generar restricciones u oportunidades. Ellas no son gratuitas, producen efectos, generan compromisos. Muy sabio y cierto es el dicho: “Uno es dueño de las palabras que calla y esclavo de las que dice”.

Aprender a controlar las conversaciones, y no que ellas dominen la escena, les permitirá generar relaciones desde la cordialidad y el respeto, afianzar el vínculo con el otro, fortalecer la confianza y, sobre todo, mejorar el clima laboral.

En conclusión, el coaching fomenta una mejor comunicación interpersonal, contribuye a lograr los objetivos propuestos y promueve a los trabajadores a realizar sus tareas con eficiencia y eficacia. Considero que esta nueva forma de gestionar las empresas, desde la posibilidad de autodesarrollo, crecimiento y aprendizaje, donde el clima laboral emane profesionalismo y cordialidad, no es un “sueño ideal” sino una posible realidad a implementar.

* Los conceptos mencionados en esta editorial fueron trabajados por el Dr. Rafael Echeverría en el libro “La empresa emergente”.

Vanesa Soledad Missón
v_misson@abcomunicaciones.net

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