EDITORIAL |
por Por Alejandra Brandolini
Presidente de AB Comunicaciones
Valores y Comunicación Interna tema pendiente de líderes gubernamentales y empresarios
Hay pocas experiencias humanas más universales que la necesidad de encontrar sentido y valor a cuanto hacemos.
En efecto, las personas necesitamos saber de qué historia formamos parte, en qué proyecto estamos embarcados, cuáles son los valores en los que creemos y –dicho más radicalmente- cuáles son los valores que “somos”. Es el misterio y prodigio de la libertad: no nos basta con sabernos “caídos” en una historia de otros. Queremos escribirla, hacerla biografía y autobiografía.
Imagino un futuro mejor dónde gobiernos y empresas están decididos a pensar y repensar el profundo valor creativo del trabajo y empeñados en crear las condiciones necesarias para que el trabajo sea fuente de mejora personal, mejora de los demás y mejora del mundo.
Cuando se analiza con algún detalle, todas las instituciones que lideran este sustancial cambio tienen algo en común: saben que sólo los valores encarnados y comunicados motivan esencialmente.
Es cierto que cada vez más organizaciones se muestran preocupadas por la definición de sus valores Incluso, por la comunicación de sus valores a la sociedad. Sin embargo, sólo las que han pensado profundamente en el significado del liderazgo y la motivación se toman en serio el mucho trabajo que implica comunicar internamente esos valores y, más aún, generar el tipo de diálogo cooperativo que lleva a que los trabajadores asuman esos valores como propios.
Comunicar, en contra de lo que habitualmente se piensa, no es poner en común. La verdadera comunicación está llamada a lograr mucho más que ese mínimo efecto. La verdadera comunicación reconstruye creativamente la realidad al investirla de sentidos nuevos y más fecundos que los preexistentes.
Recomendá este artículo a un amigo Imprimir
|
| |
|
| “Imagino un futuro mejor dónde gobiernos y empresas están decididos a pensar y repensar el profundo valor creativo del trabajo y empeñados en crear las condiciones necesarias para que el trabajo sea fuente de mejora personal, mejora de los demás y mejora del mundo”. |
|
|
|
|
“Comunicar, en contra de lo que habitualmente se piensa, no es poner en común. La verdadera comunicación está llamada a lograr mucho más que ese mínimo efecto.
La verdadera comunicación reconstruye creativamente la realidad al investirla de sentidos nuevos y más fecundos que los preexistentes”. |
|
|