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ENTREVISTA | Alejandro Rozitchner
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ENTREVISTA | Alejandro Rozitchner

Sostiene Rozitchner

Conversamos con el filósofo y escritor Alejandro Rozitchner sobre cómo motivar al personal en las organizaciones en una situación de crisis.

La consultora AB Comunicaciones convocó al filósofo Alejandro Rozitchner para dictar un taller sobre motivación en una gran empresa de consumo masivo. El resultado de la capacitación fue excelente, mostrando cómo la filosofía puede brindar herramientas para pensar el día a día y sortear los obstáculos que una situación de crisis amplifica produciendo desgano y poca productividad.
En este diálogo Rozitchner nos ofrece una serie de conceptos que nos introducen en la idea de pensar para actuar.

¿Cómo podemos definir a la motivación y cómo generarla?

Yo creo que el tema de la motivación es el entusiasmo mal planteado. No se trata de motivar sino de estar motivado para hacer algo. Ese entusiasmo no se suscita con cualquier tema o tarea. El problema no se aborda diciéndole a alguna persona que tiene que estar entusiasmado con cosas que no le gustan, que no le interesan, porque hay acciones o cosas que no nos despiertan deseos. Hay que buscar esos espacios que nos invitan a hacer cosas, que nos hacen desear querer hacer.
Pero no estamos hablando de inventar una actitud que no existe. La idea de motivación es la misma que la de entusiasmo pero con sus límites. No se le puede decir a alguien que haga lo que no quiere. No se puede motivar a cualquiera para cualquier cosa. Y como generalmente se aborda de esta manera, los intentos fracasan, ya que este camino lleva a impostar una actitud. Se finge. De allí surgen actitudes personales muy poco útiles y desagradables.

El día a día y las noticias, en estos tiempos de crisis, nos angustia, ¿cómo superarlo?

Hay que diferenciar el obstáculo o el problema y la angustia vinculada a ese obstáculo. Una cosa es la realidad negativa que nos afecta, y otra cosa es la angustia, el temor y la incertidumbre que nos afecta, y que se despiertan con esas situaciones. Si no sabemos distinguir esas diferencias estamos constantemente aumentando el obstáculo con emociones agregadas. Lo más importante es darse cuenta que en realidad el obstáculo debe ser abordado con el ánimo opuesto: con entusiasmo y diversión. Lo cual parece un absurdo, porque ¡en estos momentos de crisis me venís hablar de entusiasmo y diversión! pero paradójicamente sí; porque de estos estados surgen las nuevas ideas y las energías para superar el obstáculo. Frente a una situación de crisis lo mejor es el entusiasmo.

Cómo ayuda el pensamiento filosófico a esta situación.

Entendido como el pensamiento académico como referencia a la historia de la filosofía y los autores deben ofrecer recursos de manera muy mediada. Yo no buscaría por ese lado. La filosofía es otra cosa que pensamiento académico. Es pensamiento útil, vivo, que da sentido, que le da vuelta a las cosas. A la filosofía se le hace muy difícil ser útil, por eso yo prefiero hacer referencia a la idea de pensamiento y no a la idea de filosofía; creo que pensar es realmente útil y mucho más en tiempos de dificultad, ya que nos permite situarnos frente a los problemas, desmenuzarlos, poder comprender cuáles son las acciones a emprender y también saber armar una situación productiva, que es el problema de la filosofía y que también era el tema de la psicología. Lo que sucede es que la psicología se desprende de la filosofía. Ahora, si vamos a referirnos a situaciones humanas nos conviene la psicología y no la filosofía, pues tiene muchos más recursos.

¿Por qué cree usted que es necesario un taller de entusiasmo en estos ámbitos empresariales?

El sentido de pensar el entusiasmo y pensar la idea de entusiasmo para producir situaciones concretas resulta muy útil, un modo de sintonizar con fuerzas disponibles que de otro modo no es sencillo relevar y mucho menos accesible. Logra una movilización íntegra de la persona y pone en juego en la esfera laboral eso que antes quedaba en la intimidad y era desechada porque no era útil, porque no podían ser validadas.
Yo creo que cada vez más el universo del trabajo se está dando cuenta hasta que punto esa fuerza íntima debe ser convocada al escenario laboral para dar resultados mucho más superiores.

¿Por qué cree usted que a la conjunción entre el pensamiento creativo y las esferas productivas es un fenómeno en muchos casos mal comprendido?

Supongo que cada uno de esos ingredientes, la necesidad de producir y la de crear, tiene orígenes muy distintos y dan lugar a actitudes muy distintas. El empeño productivo es consciente, utilitario y muy racional, es claro ver lo que tiene que parecer y hacer y es posible pensar con claridad los pasos para la producción. Pero la creatividad se mueve por otras reglas, en donde paradójicamente resulta más útil la relajación y la pérdida de la búsqueda del resultado que la intensión subrayada de buscar un resultado. Si bien esto no es tan así, encarnan dos actitudes muy distintas la creatividad y la búsqueda de organización y resultado. Se están buscando alternativas que integren estos dos conceptos, tal como la que plantea Eduardo Del Bono,  o  Cameron con el camino del artista. Yo creo que  son esquemas que pueden ser aplicados de acuerdo al equipo con el que se cuenta. Cómo desarrollar una actitud que la producción no termina de entender muy bien y que la producción sabe que lo necesita.
 

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“El tema de la motivación es el entusiasmo mal planteado. No se trata de motivar sino de estar motivado para hacer algo. Hay que buscar espacios que nos invitan a desear querer hacer”. 

 


 
 
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