EDITORIAL |
por Mariela Rodríguez Ponte
Comunicación estratégica y redes conversacionales.
La comunicación está hoy presente, de las más diversas formas, en la construcción del escenario y de las prácticas sociales. Por eso, es imprescindible contar con profesionales que, basándose en las herramientas y los recursos propios de la comunicación, sean capaces de fomentar o fortalecer las relaciones entre los distintos actores, contribuyendo a mejorar la vida de los grupos, las empresas y las organizaciones.
Las buenas prácticas de comunicación adquieren una centralidad estratégica en la vida de las organizaciones. Y hacerlo eficazmente se traduce en mayor productividad. El comunicador, entonces, pone sus habilidades al servicio de la gestión corporativa, elaborando planes integrales y estrategias de transformación o de mejora.
La figura piramidal del organigrama clásico, basado en niveles de jerarquía y de mando, plantea serias dificultades para entender la dinámica de los procesos comunicacionales y de circulación de significados en las organizaciones. El concepto de red de conversaciones parece ofrecer mejores herramientas para comprender como circulan los mensajes en una organización y como las relaciones entre sus miembros, se basan en la interacción y en la información. Todo lo que sucede, sucede a través de conversaciones, éstas crean a la organización y la sostienen en el tiempo, a la vez que delimitan un adentro y un afuera de la organización.
La permanente vinculación de la organización con el entorno, hace que se priorice estratégicamente, la gestión de los valores de la misma. Además, al estar todos sus elementos y actores interconectados, resulta sumamente importante ordenar la circulación de los significados hacia el interior. Cobra fuerza la idea de integrar todas las acciones de comunicación en un espacio único o en la gestión coordinada de todos los recursos.
En la era de la desmaterialización, de la preponderancia de lo intangible, los valores son la nueva materia de intercambio. Las organizaciones producen significados. Lo que circula y se intercambia ya no son productos o servicios, sino los valores que vienen asociados a ellos e identifican a la organización.
Las organizaciones se consolidan así como sujetos sociales que emiten y reciben mensajes diversos, y por lo tanto requieren establecer un orden y un control sobre los discursos que circulan. De aquí la relevancia que adquiere el nuevo especialista, el gestor de las comunicaciones, que se impone en el ámbito corporativo como figura esencial y protagónica. Ya no se trata sólo de vender productos a consumidores, sino que se busca ofrecer a los receptores la mejor propuesta de mundo.
* Analista de AB Comunicaciones. Licenciada en Comunicación Social y docente universitaria.
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Mariela Rodríguez Ponte |