ARTICULOS | por
Marcela Fons*
Sinergia a través de la comunicación. Acción y criterio
La comunicación estratégica, tanto interna como externa, ayuda a viabilizar los proyectos de la organización. La diferencia entre estas dos instancias es básicamente, si las acciones de comunicación tienen como destinatarios a los miembros de la organización o a sus públicos externos; ya que las condiciones de comprensión de los significados que circulan son diferentes.
La comunicación corporativa, apunta a informar, persuadir o convencer a los públicos de la organización. Los beneficios que se obtienen de una buena práctica comunicacional son internamente, consenso y legitimidad, mientras que en el afuera, se gana en reputación y credibilidad. En todos los casos, se trata de construir, mantener o aumentar la confianza del público en la organización.
Desde el trabajo sistemático y constante sobre la comunicación, se puede intervenir por ejemplo en los lineamientos de una política para sumar a los empleados al proyecto de la organización, mejorar el clima interno y optimizar los recursos materiales y humanos. Además, se ordenan las comunicaciones hacia adentro y hacia afuera, y se puede generar una cultura que acompañe y potencie las estrategias de la empresa.
Riesgos de no comunicar adecuadamente
En las organizaciones hay permanentemente información circulando, pero esto no quiere decir que haya un buen nivel de comunicación. La información constituye sólo el contenido de los mensajes, es aquello que se quiere que otro sepa, mientras que la comunicación representa el proceso por el cual esos mensajes son emitidos y recibidos, comprendidos y reinterpretados. Pensar la comunicación implica pensar en la totalidad del proceso, y analizar cómo se va a hacer para que los mensajes lleguen a los públicos destinatarios y sean comprendidos adecuadamente.
La incomunicación genera incertidumbre, mientras que el exceso de inform ación produce indiferencia. Ante la inexistencia de mensajes claros, aparecen rumores, que van en sentidos disímiles generando confusión en los miembros de la organización. Cuando, por el contrario, hay una gran cantidad de mensajes emitidos “oficialmente”, los receptores se sienten abrumados y pierden rápidamente el interés por informarse.
La importancia de saber comunicar dentro y desde las organizaciones radica en que no todo el mundo debe estar al tanto de todo en todo momento, sino que hay que prestar atención a qué se debe comunicar, a quiénes y de qué manera. Y en este sentido, sinergizar el uso de los canales de comunicación para hacerlos actuar efectiva y coordinadamente.
A la hora de producir mensajes entonces, hay que cerciorarse de que se correspondan con las necesidades de la organización, y de que sean pertinentes en función de los objetivos que persiguen. Si esto se logra, se obtiene un impacto altamente positivo en el quehacer diario de las organizaciones y en la relación con su entorno. En este sentido, lo mejor que tiene un comunicador para aportar a una organización es criterio.
* Analista de AB Comunicaciones. Licenciada en Comunicación Social y docente universitaria.
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